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sábado, 5 de julio de 2008
miércoles, 2 de julio de 2008
Las Habichuelas Mágicas -- HANS CRISTIAN ANDERSEN
Las Habichuelas Mágicas
HANS CRISTIAN ANDERSEN
__
Periquín vivía con su madre, que era viuda, en una
cabaña del bosque.
Como con el tiempo fue empeorando la situación
familiar, la madre determinó mandar a Periquín a la
ciudad, para que allí intentase vender la única vaca que
poseían.
El niño se puso en camino, llevando atado con una
cuerda al animal, y se encontró con un hombre que
llevaba un saquito de habichuelas.
-Son maravillosas -explicó aquel hombre-. Si te gustan,te las daré a cambio de la
vaca.
Así lo hizo Periquín, y volvió muy contento a su casa. Pero la viuda, disgustada al
ver la necedad del muchacho, cogió las habichuelas y las arrojó a la calle. Después se
puso a llorar.
Cuando se levantó Periquín al día siguiente, fue grande su sorpresa al ver que las
habichuelas habían crecido tanto durante la noche, que las ramas se perdían de vista.
Se puso Periquín a trepar por la planta, y sube que sube, llegó a un país desconocido.
Entró en un castillo y vio a un malvado gigante que tenía una gallina que ponía un
huevo de oro cada vez que él se lo mandaba.
Esperó el niño a que el gigante se
durmiera, y tomando la gallina, escapó con ella. Llegó a las ramas de las habichuelas,
y descolgándose, tocó el suelo y entró en la cabaña.
La madre se puso muy contenta. Y así fueron vendiendo los huevos de oro, y con su
producto vivieron tranquilos mucho tiempo, hasta que la gallina se murió y Periquín
tuvo que trepar por la planta otra vez, dirigiéndose al castillo del gigante.
Se escondió tras una cortina y pudo observar como el dueño del castillo iba contando
monedas de oro que sacaba de un bolsón de cuero.
En cuanto se durmió el gigante, salió Periquín y, recogiéndo el talego de oro, echo a
correr hacia la planta gigantesca y bajó a su casa. Así la viuda y su hijo tuvieron
dinero para ir viviendo mucho tiempo.
Sin embargo, llegó un día en que el bolsón de cuero del dinero quedó completamente
vacío.
Se cogió Periquín por tercera vez a las
ramas de la planta, y fue escalándolas hasta llegar a la cima.
Entonces vió al ogro guardar en un cajón una cajita que, cada vez que se levantaba la
tapa, dejaba caer una moneda de oro.
Cuando el gigante salió de la estancia, cogió el niño la cajita prodigiosa y se la
guardó.
Desde su escondite vió Periquín que el gigante se tumbaba en un sofá, y un arpa, oh
maravilla!, tocaba sóla, sin que mano alguna pulsara sus cuerdas, una delicada
música. El gigante, mientras escuchaba aquella melodía, fue cayendo en el sueño
poco a poco.
Apenas le vió asi Periquín, cogió el arpa y echó a correr. Pero
el arpa estaba encantada y, al ser tomada por Periquín, empezó a gritar:
-Eh, señor amo, despierte usted, que me roban!
Despertose sobresaltado el gigante y empezaron a llegar de nuevo desde la calle los
gritos acusadores:
-Señor amo, que me roban!
Viendo lo que ocurria, el gigante salió en persecusión de Periquín.
Resonaban a espaldas del niño pasos del gigante, cuando, ya cogido a las ramas
empezaba a bajar. Se daba mucha prisa, pero, al mirar hacia la altura, vio que
también el gigante descendía hacia él.
No había tiempo que perder, y así que gritó Periquín a su madre, que estaba en casa
preparando la comida:
-Madre, traigame el hacha en seguida, que me persigue el gigante!
Acudió la madre con el hacha, y Periquín, de un certero golpe, cortó el tronco de la
trágica habichuela.
Al caer, el gigante se estrelló, pagando así sus fechorías, y Periquín y su madre
vivieron felices con el producto de la cajita que, al abrirse, dejaba caer una moneda
de oro. .
HANS CRISTIAN ANDERSEN
__
Periquín vivía con su madre, que era viuda, en una
cabaña del bosque.
Como con el tiempo fue empeorando la situación
familiar, la madre determinó mandar a Periquín a la
ciudad, para que allí intentase vender la única vaca que
poseían.
El niño se puso en camino, llevando atado con una
cuerda al animal, y se encontró con un hombre que
llevaba un saquito de habichuelas.
-Son maravillosas -explicó aquel hombre-. Si te gustan,te las daré a cambio de la
vaca.
Así lo hizo Periquín, y volvió muy contento a su casa. Pero la viuda, disgustada al
ver la necedad del muchacho, cogió las habichuelas y las arrojó a la calle. Después se
puso a llorar.
Cuando se levantó Periquín al día siguiente, fue grande su sorpresa al ver que las
habichuelas habían crecido tanto durante la noche, que las ramas se perdían de vista.
Se puso Periquín a trepar por la planta, y sube que sube, llegó a un país desconocido.
Entró en un castillo y vio a un malvado gigante que tenía una gallina que ponía un
huevo de oro cada vez que él se lo mandaba.
Esperó el niño a que el gigante se
durmiera, y tomando la gallina, escapó con ella. Llegó a las ramas de las habichuelas,
y descolgándose, tocó el suelo y entró en la cabaña.
La madre se puso muy contenta. Y así fueron vendiendo los huevos de oro, y con su
producto vivieron tranquilos mucho tiempo, hasta que la gallina se murió y Periquín
tuvo que trepar por la planta otra vez, dirigiéndose al castillo del gigante.
Se escondió tras una cortina y pudo observar como el dueño del castillo iba contando
monedas de oro que sacaba de un bolsón de cuero.
En cuanto se durmió el gigante, salió Periquín y, recogiéndo el talego de oro, echo a
correr hacia la planta gigantesca y bajó a su casa. Así la viuda y su hijo tuvieron
dinero para ir viviendo mucho tiempo.
Sin embargo, llegó un día en que el bolsón de cuero del dinero quedó completamente
vacío.
Se cogió Periquín por tercera vez a las
ramas de la planta, y fue escalándolas hasta llegar a la cima.
Entonces vió al ogro guardar en un cajón una cajita que, cada vez que se levantaba la
tapa, dejaba caer una moneda de oro.
Cuando el gigante salió de la estancia, cogió el niño la cajita prodigiosa y se la
guardó.
Desde su escondite vió Periquín que el gigante se tumbaba en un sofá, y un arpa, oh
maravilla!, tocaba sóla, sin que mano alguna pulsara sus cuerdas, una delicada
música. El gigante, mientras escuchaba aquella melodía, fue cayendo en el sueño
poco a poco.
Apenas le vió asi Periquín, cogió el arpa y echó a correr. Pero
el arpa estaba encantada y, al ser tomada por Periquín, empezó a gritar:
-Eh, señor amo, despierte usted, que me roban!
Despertose sobresaltado el gigante y empezaron a llegar de nuevo desde la calle los
gritos acusadores:
-Señor amo, que me roban!
Viendo lo que ocurria, el gigante salió en persecusión de Periquín.
Resonaban a espaldas del niño pasos del gigante, cuando, ya cogido a las ramas
empezaba a bajar. Se daba mucha prisa, pero, al mirar hacia la altura, vio que
también el gigante descendía hacia él.
No había tiempo que perder, y así que gritó Periquín a su madre, que estaba en casa
preparando la comida:
-Madre, traigame el hacha en seguida, que me persigue el gigante!
Acudió la madre con el hacha, y Periquín, de un certero golpe, cortó el tronco de la
trágica habichuela.
Al caer, el gigante se estrelló, pagando así sus fechorías, y Periquín y su madre
vivieron felices con el producto de la cajita que, al abrirse, dejaba caer una moneda
de oro. .
_
..FIN
..FIN
martes, 1 de julio de 2008
LABRADOR, NO PERDAMOS EL TIEMPO, SALE CARO SER POETA, YA VES QUE TONTERIA, GLORIA FUERTES,POEMAS PARA NIÑOS
LABRADOR, NO PERDAMOS EL TIEMPO, SALE CARO SER POETA, YA VES QUE TONTERIA, GLORIA FUERTES,POEMAS PARA NIÑOS
_
Gloria Fuertes
__
Labrador
_
LABRADOR,
ya eres más de la tierra que del pueblo.
Cuando pasas, tu espalda huele a campo,
ya barruntas la lluvia y te esponjas,
ya eres casi de barro.
De tanto arar, ya tienes dos raíces
debajo de tus pies heridos y anchos.
Madrugas, labrador, y dejas tierra
de huella sobre el sitio de tu cama,
a tu mujer le duele la cintura
por la tierra que dejas derramada.
Labrador, tienes tierra en los oídos,
entre las uñas tierra, en las entrañas;
labrador tienes chepa bajo el hombro
y es tierra acumulada,
te vas hacia la tierra siendo tierra
los terrones te tiran de la barba.
Ya no quiere que siembres más semillas,
que quiere que te siembres y te vayas,
que el hijo te releve en la tarea;
ya estás mimetizado con la parva,
estás hecho ya polvo con el polvo
de la trilla y la tralla.
Te has ganado la tierra con la tierra
no quiere verte viejo en la labranza,
te abre los brazos bella por el surco
échate en ella, labrador, descansa.
*****
_
Gloria Fuertes
_
No perdamos el tiempo
_
Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la casa,
si la niña se ríe y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando
¿Qué importancia tiene todo eso,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna?
Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrace todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en la boca del túnel
y no decir lo íntimo, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.
Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso;
cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.
Asediar usurcros y con rara paciencia convencerles sin asco.
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;
ser buzo una semana, visitar los asilos,
las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías
Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,
que al corazón le llega poca sangre.
_
*****
_
Gloria Fuertes
_
"Sale caro ser poeta" (de Poeta de guardia, 1962)
_
Sale caro, señores, ser poeta
La gente va y se acuesta tan tranquila
--que después del trabajo da buen sueño--
Trabajo como esclavo llego a casa,
me siento ante la mesa sin cocina,
me pongo a meditar lo que sucede
La duda me acribilla todo espanta;
comienzo a ser comida por las sombras
las horas se me pasan sin bostezo
el dormir se me asusta se me huye
--escribiendo me da la madrugada--.
Y luego los amigos me organizan recitales,
a los que acudo y leo como tonta,
y la gente no sabe de esto nada.
Que me dejo la linfa en lo que escribo,
me caigo de la rama de la rima
asalto las trincheras de la angustia
me nombran su héroe los fantasmas,
me cuesta respirar cuando termino.
Sale caro señores ser poeta.
_
*****
_
Gloria Fuertes
_
Ya ves qué tontería
_
Ya ves qué tontería,
me gusta escribir tu nombre,
llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre;
decir a los niños tu nombre
escribir a mi padre muerto
y contarle que te llamas así.
Me creo que siempre que lo digo me oyes.
Me creo que da buena suerte:
Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima nada más que tu nombre
_
Gloria Fuertes
__
Labrador
_
LABRADOR,
ya eres más de la tierra que del pueblo.
Cuando pasas, tu espalda huele a campo,
ya barruntas la lluvia y te esponjas,
ya eres casi de barro.
De tanto arar, ya tienes dos raíces
debajo de tus pies heridos y anchos.
Madrugas, labrador, y dejas tierra
de huella sobre el sitio de tu cama,
a tu mujer le duele la cintura
por la tierra que dejas derramada.
Labrador, tienes tierra en los oídos,
entre las uñas tierra, en las entrañas;
labrador tienes chepa bajo el hombro
y es tierra acumulada,
te vas hacia la tierra siendo tierra
los terrones te tiran de la barba.
Ya no quiere que siembres más semillas,
que quiere que te siembres y te vayas,
que el hijo te releve en la tarea;
ya estás mimetizado con la parva,
estás hecho ya polvo con el polvo
de la trilla y la tralla.
Te has ganado la tierra con la tierra
no quiere verte viejo en la labranza,
te abre los brazos bella por el surco
échate en ella, labrador, descansa.
*****
_
Gloria Fuertes
_
No perdamos el tiempo
_
Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la casa,
si la niña se ríe y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando
¿Qué importancia tiene todo eso,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna?
Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrace todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en la boca del túnel
y no decir lo íntimo, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.
Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso;
cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.
Asediar usurcros y con rara paciencia convencerles sin asco.
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;
ser buzo una semana, visitar los asilos,
las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías
Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,
que al corazón le llega poca sangre.
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*****
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Gloria Fuertes
_
"Sale caro ser poeta" (de Poeta de guardia, 1962)
_
Sale caro, señores, ser poeta
La gente va y se acuesta tan tranquila
--que después del trabajo da buen sueño--
Trabajo como esclavo llego a casa,
me siento ante la mesa sin cocina,
me pongo a meditar lo que sucede
La duda me acribilla todo espanta;
comienzo a ser comida por las sombras
las horas se me pasan sin bostezo
el dormir se me asusta se me huye
--escribiendo me da la madrugada--.
Y luego los amigos me organizan recitales,
a los que acudo y leo como tonta,
y la gente no sabe de esto nada.
Que me dejo la linfa en lo que escribo,
me caigo de la rama de la rima
asalto las trincheras de la angustia
me nombran su héroe los fantasmas,
me cuesta respirar cuando termino.
Sale caro señores ser poeta.
_
*****
_
Gloria Fuertes
_
Ya ves qué tontería
_
Ya ves qué tontería,
me gusta escribir tu nombre,
llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre;
decir a los niños tu nombre
escribir a mi padre muerto
y contarle que te llamas así.
Me creo que siempre que lo digo me oyes.
Me creo que da buena suerte:
Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima nada más que tu nombre
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