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jueves, 7 de febrero de 2013

La jirafa inconforme





L
a primera vez que Paty se asomó al río y vio lo largo que tenía el cuello, no le hizo ninguna gracia.


"Este no es buen espejo", se dijo “Me miraré en la laguna que tiene el agua mas tranquila" Y antes de que el sol brillara demasiado Paty corrió a la laguna para mirarse bien. Allí comprobó que nada había cambiado su cuello parecía una larga vara con una cabecita en la punta.


Cuentos infantiles, cuentos para niños, cuentos divertidos, cuento de La jirafa inconforme, cuento de una jirafa, cuento de la inconformidad de una jirafaLa jirafa quedó muy mal impresionada; observa, de reojo en cuanto animal le cruzaba cerca, deseando que alguno se le pareciera, y no los halló más que en su propia familia.


"¿Y si pruebo a encogerme un poco? A lo mejor así el defecto se notará menos", pensó ella.

Pero el resultado fue peor, porque se le hizo una joroba.


“Seguiré probando", suspiró muy bajito Paty. "Tengo que seguir probando".


Esta vez, la pequeña jirafa fue a vivir a una cueva, decidida a salir solo durante la noche; pero como Paty era tímida, en cuanto se vio sola en la oscuridad, echo a correr y se acurrucó junto a su mamá.

Por muchos meses la joven jirafa sufrió calladamente lo que ella creía un terrible defecto. Estaba tan desconsolada que hasta quiso ser como la rana Camelia, que parecía una vasija. Pasó un largo tiempo sin que Paty dejara de pensar en lo mismo, pero sin hallarle remedio. Ella crecía, se estiraba y a la vez también crecía su cuello, que siguió mostrando una pequeña cabeza y cuernitos muy graciosos, como dos caramelos.


Cansada de su secreta lucha, un día entendió que con negarse a ser como era, solo conseguía estar siempre triste y arrinconada. Por eso Paty hizo así: compró veinte metros de cintas de diferentes colores y se llenó de lazos el larguísimo cuello para que todos la miraran. ¡Y resultó que Paty se veía muy linda!